Internet sigue estando aquí, no se ha marchado. Sin embargo su evolución es constante y en su recorrido son muchas las novedades y cambios que se van imponiendo e implantando.

Ahora, en plena era de las redes sociales, de la conversación y de los fans de las marcas, llega de nuevo Google, el rey de la red, para recordarnos que precisamente en este punto de la historia el contenido comienza a ser más importante que nunca.

¿Es que acaso no lo era ya antes? Claro que sí, pero hasta el momento primaron otros aspectos que resultaban determinantes para lograr alcanzar una mayor visibilidad en la red. Y es este, precisamente el aspecto en lo que ahora hemos mejorado. Ya no valen fórmulas mágicas de posicionamiento, ni siquiera liderar los tops de los buscadores. El contenido en todas sus formas y variedades, ha pasado a convertirse en el auténtico protagonista de esta historia reescrita donde también han cambiado los canales a través de los cuales fluye y se comparte la información.

Teniendo esto en cuenta, es lo más lógico que ahora, tanto anunciantes y marcas, como empresas y hasta los propios medios se esfuercen mucho más en desarrollar mejores estrategias de marketing basadas en contenidos. Y no sólo eso, sino que se multiplican los esfuerzos para que la información y su contexto posean una mayor calidad y relevancia.

Ahora bien. ¿Que cuestiones y aspectos debemos tener en cuenta para alcanzar el éxito con nuestra estrategia de marketing de contenidos?

Volvemos a repetirlo una vez más y cuantas fuese necesario. Calidad, calidad y calidad. Este pudiera ser el primero de los diez mandamientos del marketing de contenidos. El que prima sobre el resto y el que siempre deberemos tener en cuenta sin dejar de olvidarlo.

Es un error muy corriente la creencia de que al margen de la calidad y relevancia de la información, la cantidad puede solventar las carencias de este aspecto fundamental. En este sentido, muchos medios han caído en la trampa de que generando gran volumen de contenidos con el único propósito de incrementar el tráfico hacia sus sitios web, están alcanzando sus objetivos. Grave error que a medio plazo provocará una perdida irremediable de la propia relevancia, reputación y credibilidad como fuente de información.

Cuando se abordan los aspectos importantes a la hora de optimizar la información de los contenidos, son muchos quienes reducen todo ello a la simple utilización de un titular llamativo o de impacto, y el abuso de las palabras claves en su contexto para lograr una mayor relevancia de su indexación y posicionamiento en buscadores. ¿Esto está mal? No, pero es la base fundamental sobre la que debemos comenzar a trabajar.

De poco nos valdrá generar grandes y elocuentes titulares adaptados a los medios y redes sociales. Y tampoco repetir incansablemente las palabras clave para ganar relevancia en buscadores. ¿Donde nos conduce esto? evidentemente de nuevo al punto inicial y la necesidad de primar la calidad por encima de todo.

Bueno, aun así, nos queda el apoyo de nuestro fieles seguidores y fans. Aquellos sobre los cuales tenemos casi siempre un concepto equivocado por que creemos firmemente en su lealtad y fidelidad, y que son quienes mueven la rueda del ciclo informativo que hace posible expandir la información de forma viral.

Es aquí donde precisamente nos topamos con otro de los grandes mitos y errores de las estrategias de marketing en los social media. Las legiones de seguidores y fans. Y sobre ello, un buen apunte: Un fan se puede perder y se puede ganar. ¿Que podemos aprender de esto?.

Tener miles de fans o seguidores no nos va a garantizar alcanzar ninguna de nuestras metas u objetivos. Y mucho más si la información que compartimos carece para ellos de calidad, verdadero interés y relevancia. Si nuestro trabajo de comunicar y compartir información se vuelve primitivo careciendo de dichos valores, nuestra legión de seguidores pasará a convertirse en un ejercito de ‘fans zombies’ o generación de ‘fans nini’. Usuarios indiferentes a nuestras acciones que ni escuchan, ni se interesan, ni participan en las conversaciones que pretendemos iniciar.

Bueno, todavía nos queda probar suerte con la frecuencia. A lo mejor siendo reiterativos pensando que internet al ser un medio global sin barreras ni fronteras, nos ayude a mantener o prolongar el efecto viral de la información en los medios sociales. ¿Y que hay de cierto en ello?

Algunos estudios señalan que prácticamente la mitad de todos los “Retweet” o “Me gusta” se obtienen durante la primera hora tras lanzar o compartir el contenido original, pero que su efecto puede perdurar en el tiempo alargándose durante horas y por esta razón, y para fortalecer dicho efecto de forma constante, se vuelven a replicar en diferentes franjas horarias para generar un nuevo impacto entre usuarios de diferentes países.

El error llega cuando quienes no tuvieron éxito en su primer intento, recurren a esta técnica para volver de nuevo a probar por si casualmente en esta ocasión hubiera un poco más de suerte, sin pararse siquiera detenidamente a meditar sobre las verdaderas razones de su bajo impacto y repercusión inicial. En este sentido, entran en juego otros muchos aspectos que pueden determinar el éxito de los mensajes y contenidos compartidos en los medios y redes sociales. Horario, tipo de información, titular poco explícito, etc… pero no debemos de olvidar uno de ellos que nuevamente volvemos a repetir una vez más si fuera necesario. Calidad, calidad y calidad de información y contenidos.