Por ello, dentro de una situación de crisis económica general, cobra mayor importancia el hecho de aderezar la cruda realidad con unas gotas de optimismo.

En el ámbito empresarial podríamos decir que es la hora del márketing amable como una prolongación del márketing relacional, con el consumidor como centro de todas las acciones. No se trata de mentir al consumidor, ni de crearle falsas expectativas, pero sí de generarle una corriente de pensamiento positivo y esperanza en el futuro. Hay que conseguir relaciones satisfactorias para ambas partes (consumidor y empresa), que sean perdurables en el tiempo.

Este positivismo se tendría que aplicar a las cuatro variables del márketing mix:
- Producto: hay que destacar sus cualidades en cuanto a la satisfacción de necesidades, ya sean de índole física o psicológica, confiriéndole atributos de ayuda, de solución para el consumidor. En un mercado en el que la oferta es muy amplia, hay que destacar por pequeños matices.

- Precio: obviamente es una de las variables estrella en la actual coyuntura económica. Los consumidores desean que la proporción calidad-precio cada vez esté más ajustada. Por ello vivimos el auge de las marcas blancas o del distribuidor.

- Distribución: sobre todo por la idea de estar junto al consumidor, de quererle facilitar la vida, de ser un elemento de agilización. Cabe destacar, en este punto, el esfuerzo que deben hacer todas las empresas de venta por Internet para que el producto escogido esté en manos del consumidor en un plazo ajustado para no romper la facilidad con la que han comprado. Y la posibilidad de que no existan gastos de envío es un argumento más.

- Comunicación: una de las variables más importantes en este momento, ya que mediante ella podremos hacer llegar un mensaje de optimismo al público objetivo. Campañas basadas en la diferenciación del producto, en la imagen de la empresa, transmitiendo que quiere ser un apoyo al consumidor en estos tiempos difíciles. El tono optimista e, incluso, el humor en los mensajes, serán bien recibidos por el receptor.

Todo lo anteriormente explicado es aplicable a muchos otros ámbitos de la actividad humana. De hecho, hay muchos expertos en márketingpolítico que abogan por la necesidad de transmitir mensajes positivos a los ciudadanos. Entienden que ya se ha experimentado un baño suficiente de realidad y que salir de un entorno de crisis requiere el esfuerzo y la confianza de todos.

Eso sí, en periodo preelectoral hay que tener cuidado con los gurús de la política por su natural tendencia a denominar marketingpolítico a lo que realmente se debería llamar propaganda electoralista.