Muchas son las preguntas que me hacen los empresarios tras años de estar con ellos en los diferentes cursos de formación, ponencias y tutorías comerciales, pero si una de ellas se repite es esta: ¿Necesito un plan de marketing? Y mi respuesta siempre es la misma: si tu y yo hoy estamos aquí, es muy probable que sí.

Muchas son las empresas que se crearon en su día con una idea brillante, esfuerzo y mucho trabajo y las cosas funcionaban, pero, ¿y hoy?

Cada día es más imperiosa la necesidad que muchas de estas empresas implanten en sus organizaciones un plan de marketing, ya que el mercado ya no consume con la alegría que consumía, los riegos son mayores, la globalización es creciente, el dinero es menor, y al final y cabo, cada empresa si está, está para lo que está: para ganar dinero.

Confeccionar un buen plan de marketing nos ayudará a florecer todas aquellas ideas buenas para la empresa, ordenarlas, planificarlas, ejecutarlas y analizar los resultados, pudiendo corregir aquellas desviaciones.

Personalmente invito a toda empresa, independientemente de su tamaño, sector y localización, a que tenga un buen plan de marketing, ya que le ayudará a superarse día a día, independientemente que sea una empresa consolidada o de nueva creación, en un mercado saturado o en el lanzamiento de un nuevo producto o servicio.

¿Qué debe contener un plan de marketing?

Según el autor Lorenzo Iniesta, todo plan de marketing debería contener:

Lógicamente un enunciado, dónde se expone el porqué de lo que se va a exponer. A continuación una descripción de la demanda que puede o existe en el mercado. Si no hay demanda no tiene sentido. Una relación de los productos o servicios que se van a ofrecer al mercado; características, ventajas competitivas y demás. No nos olvidemos de nuestra competencia; quien es, dónde está, y todo lo que la envuelve, tanto con lo bueno como con lo malo. Unos objetivos, tanto cuantitativos como cualitativos, según las diferentes fases y procesos. La estrategia, importante, cómo lo conseguiremos, por líneas, segmentos, etc. Ahora sí, el plan, el compromiso de cuándo lo haremos cada una de las diferentes acciones. Y para supervisar que todo funcione, unos buenos sistemas de control, que nos permitirá tener diferentes indicadores de los diferentes procesos y nos informará de la situación de cada uno de ellos. A todo esto le sumaremos la operativa del que hacer, y junto con unas conclusiones, ya tendremos elaborado nuestro plan de marketing.

¿Y ahora que? Pues tenemos dos opciones: encuadernarlo y que se llene de polvo, o que sea nuestro documento de ayuda en nuestro largo, duro y apasionante mundo de dirigir una empresa, compartiendo con él, nuestros éxitos y fracasos, para aprender y seguir andando hacia el camino de nuestro destinado éxito.