Hay datos que deberían sacarnos los colores. Los españoles dedicamos de media al ocio una hora menos al día que los noruegos, según datos de Eurostat. Si multiplicamos eso por los 365 días que tiene el año son muchas horas las que nos perdemos en vez de hacer otras cosas como estar con nuestros hijos, nuestros amigos o con nosotros mismos.

¿Qué podemos hacer para conciliar mejor nuestra vida personal, familiar y profesional? De eso se está ocupando el seminario ‘El Desafío de la conciliación desde la perspectiva local: experiencias de España y Noruega’, que se celebra en Madrid y donde se están tratando de poner en común experiencias de ambos países para avanzar en este reto del siglo XXI.

“Más que hechos, la conciliación radica en actitudes” explica María Ángeles Durán catedrática de Sociología y profesora de Investigación del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC). Y por ello propone una serie de trucos que pueden ayudarnos a ir restando tiempo a nuestra vida laboral para sumárselo a nuestra vida personal y familiar:

1. Reducir objetivos:
Hay que priorizar y ser conscientes de que “no podemos hacer todo aquí y ahora”, afirma Durán. Y enfatiza ese mensaje sobre todo en el caso de las mujeres, que tienden a convertirse en ‘superwoman’ y hacer muchas cosas al mismo tiempo: “No podemos trabajar a tiempo completo y al mismo tiempo pretender hacer comidas estupendas, planchar de maravilla, organizar la mejor fiesta de cumpleaños para nuestros hijos o ir a la reunión del colegio”, explica.

2. Delegar:
Por ello propone tratar de dejar buena parte de esas tareas en manos de alguien. En España, tenemos tendencia a tirar de la familia en este aspecto, especialmente en el cuidado de los hijos. Y eso está provocando que “haya muchos abuelos que están trabajando muchísimo porque se ocupan del nieto, del hijo, del enfermo, del adolescente…” explica Durán.

Y hay otro problema: “Nos estamos quedando sin abuelos”. Las mujeres cada vez tienen hijos más tarde y sus madres son mayores. Pero sobre todo, las abuelas de antes eran mujeres que no estaban incorporadas al mercado laboral. Eso está cambiando, por lo que hay que pensar en otras soluciones como el voluntariado, una fórmula que en otros países como EEUU y Noruega funciona. 

María Ángeles Durán ha vivido en diferentes partes del mundo y recuerda como en la Universidad de Washington, en Seattle, “había muhísimos carteles de gente que se ofrecía para cuidar niños por horas, o para acompañar a una persona mayor a una revisión o estaba muy extendido el intercambio para que una madre cuidara a los hijos de otra a cambio de otro día que se hiciera al revés”. Esto en España ni lo vemos porque tenemos muy arraigado el concepto de familia.

3. Secuencializar
“No tenemos más de 24 horas al día, pero sí una vida más larga que nuestros antepasados” insiste Durán para resaltar la idea de que “no podemos hacer todo al mismo tiempo” pero que eso no significa que no lo podamos hacer. Lo haremos, pero más tarde, en otro momento de la semana, del año, o de nuestra vida. Aquí desempeñan un papel importante las excedencias y permisos parentales. “No siempre es el momento de hacer el máximo esfuerzo en el ámbito laboral. A veces vale más renunciar a un ascenso y garantizar una permanencia. Hay que priorizar”.

4.Derivar hacia el mercado
Este punto ya no depende de nosotros, pero nos puede ayudar a comprender otras razones por las que en España conciliamos poco: “los servicios de conciliación están poco desarrollados” explica Durán. Por una plaza de guardería nos llegan a pedir 400 euros o más; ingresar a un familiar mayor en una residencia nos puede salir por un ojo de la cara. Comer fuera de casa, implica como poco 10 euros al día…

Y todo eso más otros aspectos como el transporte escolar, los empleados de hogar, la limpieza etcétera sólo están al alcance de familias con cierto poder adquisitivo.

5. Repartir tareas
A dos niveles. Primero entre hombres y mujeres. El reparto de las tareas que tradicionalmente se hacían en el hogar ha variado muy poco. Según datos del CSIC, las mujeres siguen haciendo el 78% del trabajo no remunerado. “Los hombres españoles han sido educados con la idea de que lo que ocurre de puertas para adentro en casa no es su responsabilidad porque ellos estaban luchando fuera para ganarse el pan, con largas jornadas de trabajo” añade Durán.

Pero también se necesita un “reparto intergeneracional” explica esta profesora de CSIC porque son “los jóvenes no cuidan y son los mayores quienes lo hacen” ya sea a sus nietos o a sus padres. Además, añade, para 2050 los mayores de 80 años serán tres veces más y “ni el modelo de familia ni el actual sistema de pensiones, organización sanitaria y servicios sociales están preparados para hacer frente a este colosal desafío”.